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Échale flores a alguien

En mi último blog me quejé del pésimo servicio de una empresa de comida a domicilio. Aunque en ese momento dicha empresa trató de responder, sus formas fueron tan burocráticas y rígidas, que terminaron por molestarme más. En fin, ellos no me deben nada y no tengo porqué exigirles nada más. Lo bueno es que en un mercado libre, habrá quien quiera ofrecer un servicio diferente, y yo tendré la libertad entonces de elegirlos.

Y este es el punto de hoy.

Yo soy responsable de una operación bastante compleja, en donde todos los días le ayudamos a miles de familias a cuidar y educar a sus hijos. Por la naturaleza de nuestro servicio, estamos expuestos a que las cosas no salgan tan bien como queremos. Y esa es la realidad: todos los días cometemos errores y nos equivocamos. Les quedo mal a mis clientes, y entonces es también mi responsabilidad resolver estas situaciones.

Pero es también una realidad que son MUCHAS MÁS las cosas buenas que pasan todos los días. Y les tengo que compartir que se siente ESPECTACULAR cuando un cliente te sorprende con un comentario positivo. Cuando me llega, de la nada, un mail de una mamá “chuleando” el trabajo de alguna persona del equipo, es como si te pusieran un poquito más de gasolina en el tanque.

Lo más padre es cuando esto pasa en las cosas chiquitas. En detalles del día a día. A mí me cambia el día, y sé que a mi equipo también.

Emprender es duro, en todo sentido. Emocionalmente es complicadísimo. Y una cosa que he aprendido en estos cinco años es a disfrutar todo lo bueno que pasa. En el proceso de arrancar algo desde cero van a salir mal tantas cosas, que es muy fácil frustrarte y cuestionarte si vale la pena. Por ello es tan importante balancear lo negativo con aquellos detalles que te dicen que la cosa está valiendo la pena.

Para ser coherente, esta semana lo puse en práctica. Tuve que cancelar la compra de un producto que ordené en línea, cuando me enteré que no me funcionará en México. La persona que procesó mi devolución del dinero me trató tan bien e hizo el proceso tan sencillo, que al final le mandé un mail simplemente para agradecerle y decirle que se ganó un “fan”, y que tan pronto y su producto funcione en México, lo voy a tratar de comprar. Me respondió inmediatamente con un correo muy padre, que sé que no fue planeado. Y apostaría a que mi mail se lo habrá compartido a otros miembros del equipo en esa empresa, y apostaría también que al menos a uno de ellos le ayudará a motivarse.

Lo hice también con una empresa en la que compré (también en línea) unos shorts de correr. Busqué el mail del fundador/director, y le escribí para contarle que me sorprendió la calidad y detalles cómo la manera en que venían empacados. Igual, me respondió rápidamente. Y sé que esto lo va a motivar a seguir mejorando su empresa.

Lo más padre de todo es que yo me sentí muy bien haciéndolo. O sea, se va creando un círculo virtuoso que genera cosas muy buenas.

¿Quién te ha sorprendido positivamente? Dile. Escríbele. Platícale. Ponlo en Twitter o en Facebook, y cópialos. Nunca sabes hasta dónde puede llegar a impactar tu comentario…

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