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No confío en ti

Tomé esta foto afuera de un changarro de la Ciudad de México. Me llamó la atención la reja y la ventanilla por la que podía atender el dueño a sus clientes.

Es la típica tiendita de la cuadra. En donde el dueño muy probablemente conoce a todos sus clientes regulares. ¿Quiénes van a comprar ahí? Pues lo que viven ahí, y seguro son clientes que van con frecuencia.

Pero aún así el dueño no puede confiar en sus clientes. En sus vecinos.

¿Porqué? ¿Porqué somos así de desconfiados?

Pues sí, lo más probable es que a todos nos hayan robado algo, en algún momento. Y sí, lo más probable es que en esa cuadra haya una o más personas que, si tienen oportunidad, van a tratar de fregarse al dueño.

¿Pero serán la mayoría? Podría apostar que no. Lamentablemente esas dos o tres personas nos generan a todos ese sentimiento de desconfianza que nos obliga a vivir a la defensiva. A sospechar. A ponernos rejas.

Tener que operar con tantas protecciones es caro e impráctico. Es molesto. Imagínense cómo tiene que ser la interacción con el dueño del changarro, hablando por medio de la ventanilla. Es más, no se vayan tan lejos: qué tan agradable y práctico es lidiar con los procesos de sus bancos?

Yo creo que se pueden hacer las cosas de manera diferente. Sin caer en la ingenuidad, quiero apostarle a servicios que promuevan la confianza, la transparencia y la buena fe entre las partes. En donde sea agradable y sencillo para las partes tener una relación.

Sé que habrá quienes intenten – y a veces logren – fregarnos (me van regañar por haber escrito dos veces la palabra “fregar”). Pero también sé que serán muchas más las personas que se comporten justo al revés: que valoren y quieran proteger la confianza y lo agradable que resulta vivir en un contexto humano.

The essence of trust building is to emphasize the similarities between you and the customer“,  Thomas Watson

30 Promesas

Ya está la lista de las 30 Promesas de Forbes, edición 2016. Este año tuve la oportunidad de colaborar con la revista como parte del panel de selección, y vaya que le tengo aún más respeto al trabajo del equipo editorial.

Para empezar, la lista de candidatos era enoooorme. Añádele luego que muchas aplicaciones estaban redactadas con las patas, con faltas de ortografía (¿lo pueden creer?)  o incluso citando datos muy, muy cuestionables.

Aún así, desde el principio estaba claro que había emprendedores muy talentosos dentro de los candidatos, y me da muchísimo gusto ver hoy el listado final. Conozco personalmente varios de los casos destacados: emprendedores y empresas que están ya teniendo un gran impacto, y que sé que van a seguir creciendo de manera impresionante.

Aliada.mx, con Rodolfo y Ana Isabel, va a transformarle la vida a miles de “aliadas” que ahora pueden ofrecer su servicio de limpieza en casa bajo una plataforma moderna, formal y que les genera mucho valor. Plenlife y 123 Mobilité, ambas avanzando con una visión muy clara sobre cómo atender a sus clientes y con estrategias para crecer ordenadamente. Chava y Claret, ejemplos de tenacidad y creatividad para sobresalir en un segmento tan competido como lo es del comercio electrónico, en este caso con Bebe2go.com. Y claro, el liderazgo de Juana Marcela, quien ha logrado un servicio tremendamente empático y a la vez institucional por medio de Sohin, en un área tan delicada como lo es la de cuidados de salud y seguimiento a pacientes crónicos.

Échenle un ojo a estos casos. Entre tantos temas negativos y malas noticias, aquí hay ejemplos de las cosas buenas que sí están pasando en este país.

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